Barcelona palo_alto

Published on septiembre 19th, 2013 | by isaparici

Espacios de creación en Barcelona (1): Palo Alto

Estamos en 1987. Barcelona ha sido designada ciudad olímpica en octubre de 1986. Se sabe que diversas zonas de Barcelona van a ser remodeladas: Montjuïc, Poblenou, Vall d’Hebron. Pocos barceloneses imaginaban el alcance de esas reformas. El Poblenou de la época ha comenzado a desprenderse de actividad industrial y tiene algunas fábricas vacías.

Ese 1987, el promotor de espectáculos Pierre Roca compró la que había sido fábrica Gal i Puigsech, instaló sus oficinas en un par de naves y decidió alquilar el resto, convirtiendo el complejo de la calle Pellaires en Palo Alto. Casi a la vez se trasladaba al Poblenou la Sala Zeleste por iniciativa de uno de sus impulsores, Víctor Jou. En este caso aprovecharon el edificio de Huracan Motors. Renacía un ambiente artístico en el barrio: en 1989 se abría el Espai Poblenou, centro de exposición de artes visuales en el pasaje Saladrigas 5-9, emplazamiento cedido por el galerista Juan de Muga.

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Entre los primeros interesados en trasladar su taller creativo a Palo Alto está el ilustrador y diseñador gráfico Javier Mariscal, que consiguió atraer a diversos artistas, algunos de ellos con pasado neoyorquino (el escultor Xavier Medina Campeny, el artista plástico Víctor Pérez Porro, etc.). Así, en 1989 Palo Alto aparecía en prensa como un centro con reminiscencias a la Factory de Andy Warhol, aunque las palabras de Mariscal se centraban más en la disponibilidad de espacio libre y el ambiente: “Cuando vienes aquí desde el centro, como por el camino ves las grúas, las fábricas, la gente que trabaja, te vienen más ganas de trabajar.”

Tras una polémica por la gestión del lugar, que había conseguido atraer la atención mediática, finalmente Estudio Mariscal pasó a liderarlo en 1991. En 1995 comenzóa hacerse público el PERI Front Marítim-Poblenou: Palo Alto iba a ser expropiado. Mariscal no se dio por vencido e inició una serie de negociaciones que acabarían con la salvación del edificio. En 1997 se constituyó una fundación privada en régimen de concesión para explotar el recinto como centro de creación artística y cultural. En ella se instalaría también la sede barcelonesa de la Winchester School of Arts.

Palo Alto fue una punta de lanza en el traslado de talleres de artista al Poblenou y también un primer ejemplo de iniciativa que sigue el modelo bottom-up: emprendida de manera privada, para salvaguardarla se necesita que las instituciones se hagan con la propiedad del espacio y hagan la concesión de la gestión.

El hecho de que el espacio contara con intervención municipal ya desde antiguo lo salvó de los diferentes planes urbanísticos que han afectado al Poblenou y le han hecho protagonista y ejemplo institucional del clúster creativo. Este vídeo municipal es un ejemplo de ello:

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